De nuevo Ileana
Ros-Lehtinen se erige en la más enardecida abogada defensora del muy
criticado equipo gobernante de Israel.
Ahora lo hizo a
continuación de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó otras cinco
resoluciones sobre conocidas fechorías ejecutadas por Tel Aviv.
Uno de esos acuerdos
estableció una nueva misión internacional de investigación sobre violaciones
relacionadas con asentamientos ilegales israelíes en territorios ocupados..
Un vocero de Israel
advirtió el jueves pasado que no cooperarán con esa investigación y calificó al
referido Consejo de “hipócrita” y con “doble rasero”.
Aún más indignada salió a
escena la señora Ros-Lehtinen, quien llegó a decir que esa institución de la ONU está en manos de villanos
que atacan a democracias libres como la de Israel.
No sorprendió demasiado
porque durante años ella se ha manifestado en la Cámara de Representantes
como una virtual portavoz de gobiernos israelíes.
¿Acaso por razones de
principio o un impulso justiciero? No, por su adicción al oportunismo y al
tráfico de influencias. Una ligera pincelada así lo demuestra.
Llegó a rechazar
comentarios del Departamento de Estado que apoyaron a Tel Aviv, pero también desaprobaron
los nuevos asentamientos de colonos israelíes en territorios ocupados.
Logró hacerse apadrinar por
sectores sionistas de Estados Unidos muy vinculados a gobiernos de Israel, y en
tal escenario solo hasta 2009 viajó siete veces a ese país.
El último de estos se
efectuó del 10 al 15 de agosto de aquel año, organizado por la firma Global
Capital Associates, empresa privada que se dedica a estimular contactos
políticos a favor de Tel Aviv.
The New York Times divulgó
entonces el recorrido, y lo valoró como un claro ejemplo respecto a que las
“blandas reglas éticas del Congreso” eran violadas o aprovechadas.
Ileana Ross-Lehtinen en
Sderot, frontera con GazaAl llegar por aquellos días a Israel, priorizó una
visita al pueblo de Sderot, en la frontera con Gaza, donde condenó a la
resistencia palestina con términos similares a los de la propaganda sionista.
No por casualidad entre sus
oyentes se encontraba un multimillonario del sur de la Florida, Stanley Tate,
generoso donante de sus campañas electorales.
Durante otra estancia en
ese mismo país –un año antes- estuvo acompañada por cabilderos del Congreso que
pagaron 18 500 dólares por persona con la vista puesta en futuros apoyos.
En el transcurso de aquella
visita la alojaron gratuitamente en el hotel King David, el más costoso de
Jerusalén, con derecho a una lujosa noche de gala en la que se pronunció contra
los palestinos.
The New York Times se hizo
eco de una declaración de la señora Lehtinen en la que calificó a Israel como
“el mayor aliado de Estados Unidos en contra de los extremistas violentos”.
Ese periódico divulgó los
resultados de una investigación que llevó a cabo entre 1 150 salidas de
políticos al exterior, y al catalogar su legalidad la dividió entre nula,
dudosa o “en el límite de la decencia”.
Ileana aparecía entre los
aficionados a los viajes de lujo abonados por patrocinadores a quienes luego,
como en el caso del multimillonario Stanley Tate, respaldan con sus votos.
Hasta aquí la muestra de su
complicidad con los jerarcas de Tel Aviv que tantas veces han despreciado
resoluciones de la ONU
condenatorias de su actuación marginada de toda ley.
Por eso Ros-Lehtinen aplaude las 20 veces
consecutivas que sus aliados de Israel han acompañado a Washington cuando se ha
debatido el tema del bloqueo a Cuba en Naciones Unidas, ocasiones en las que
una creciente mayoría los ha derrotado.
Ella gruñe contra Irán
porque según la maquinaria propagandística
estadounidense trabaja para llegar a poseer energía nuclear con fines
bélicos, pero guarda silencio en cuanto al poderoso arsenal de ese tipo que ya
posee Israel.
Ahora se subleva contra el
Consejo de Derechos Humanos de la
ONU porque emite cinco resoluciones donde vuelve a condenar
las fechorías de Tel Aviv que su fiel Ileana Ros-Lehtinen bendice conmovida.
Tomado de Radio habana Cuba

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